La lana y el Colectivo Kibeltik
- Stefanía Spinoza
- 27 may 2021
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“En 1526 Hernán Cortés trajo los primeros borregos a México; posteriormente el virrey don Antonio de Mendoza ordenó traer ganado merino para mejorar la calidad de la lana. Estos animales se aclimataron bien a su nuevo ambiente, al grado de que en 1572 la lana ya era un producto de exportación de México hacia España, según se deduce de una orden del rey Felipe II a los comerciantes de ultramar”. 1
La lana tuvo gran aceptación sobre todo en las regiones de clima frio y las mujeres de cada región encargadas de la labor textil rápidamente aprendieron a hilarla y tejerla con la técnica tradicional de cada región como el telar de cintura.
En San Andrés Larráinzar se encuentra el Colectivo Kibeltik conformado por artesanas Tsotsiles, quienes nos comparten su experiencia en el tejido de lana.
El aprendizaje para la elaboración de prendas de lana lo adquirieron de sus madres, abuelas y tías, tejer es una actividad cotidiana donde las mujeres tejen prendas para el comercio y para el uso personal, dedican aproximadamente 6 hrs al día.
Se reúnen al aire libre a tejer, cada una en su telar, rodeadas de los niños que juegan entre los telares, siendo su primer acercamiento al aprendizaje mediante el juego, cuando las niñas tienen entre 8 o 9 años se les comienza a enseñar brocando figuras sencillas que con la constancia y orientación de sus maestras logran realizar, poco a poco van tejiendo diseños más complejos.
La crianza de los borregos para la obtención de la lana es una actividad colectiva donde se procura por los animales en su alimentación y cuidados.

El teñido de la lana es un conocimiento que se transmite de generación en generación, se enseña a identificar, recolectar y transformar en tintes las flores, raíces, hojas y cortezas.
Para Colectivo el significado de los brocados es muy importante pues representan su cultura y uno de sus objetivos es que las nuevas generaciones sigan resguardando sus significados, para este objetivo están realizando un muestrario colectivo para consulta, donde se van incorporando las diferentes muestras de tejidos que han logrado recolectar entre sus familias, sobre todo los más antiguos, pues han descubierto que hay brocados que se han dejado de hacer y este muestrario está ayudando a retomar alguna iconografía.
1. Ruth D. Lechuga, El traje de los indígenas de México, México, Panorama Editorial, 1991



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